POEMA INTERIOR
Enrique de
Zarraga
Si los versos no acudiesen a mi mano
y olvidase cada forma del poema
surgir�an en mi hondura de lo humano,
invisibles, generosas... puras letras.
Si el vac�o me aturdiese y confundiera
secuestrando mi equipaje de poeta
manar�an de los cielos y las tierras
ritmos hechos de luceros y de piedras.
Si a mi voz amordazara las tinieblas
de los hombres dominantes del planeta,
mil millones de amorosos corazones
latir�an la poes�a en sus arterias.
Nada puede asesinar a las esencias,
la belleza de los hombres y mujeres,
ni la guerra, ni ignorancias, ni placeres...
pues la magia del ocaso y de la aurora
al m�s ciego le convida su presencia.
TU SONRISA COMPA�ERA
Enrique de Zarraga
No s�
qu� decirte en el poema...
Est� mudo el pensamiento que recojo.
S�lo s�
que mir�ndote a los ojos
los veo de cielo iluminados,
los siento en mi esp�ritu instalados
sin miedos, sin ahogos y sin prisas.
Y... al cabo
siempre quedo nuevamente enamorado
de esos labios que se abren en caricias
ofreciendo en regocijos encarnados
la hermosa calidez de tu sonrisa.

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