De tanto dar sin reclamo
dejé pasar la existencia,
¿dónde está señor espejo
mi más humilde presencia?.
Cuan difícil transparencia
penetrando por mis versos,
¿dónde están ansiadas huellas,
esa razón o universo?
A tanta entrega vertida,
a tanta mano tendida
diluidas en el vacío,Â
mi esperanza sigue alerta
aunque yo cierre la puerta,
aunque me ciegue el olvido.
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Recién comienza la llamada
de ese objeto torpe sin semblanza,
parece un día de normal tirada
que quizás ignore una alabanza.
Recién comienza la alborada
y espero o busco fresca romanza,
hoy todo surge desde mi almohada
donde deposité ayer la esperanza.
Recién comienza otra jornada
y se levanta lejos de la andanza
de fijos sueños en noche pasada.
Recién comienza, con añoranza,
al verte a ti, aunque no haya nada,
sobre esa hoja que con el viento danza.
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