Â
Â
Una creación social: ARTE
Otra forma de escribir la historia
Octavio Luis Loyola
Son muchas las dificultades para comprender y definir el arte actual mediante la calificación de lo estético. Cada vez que se lo
intenta, no faltan réplicas convincentes. De hecho, conceptualizarlo desde esa única perspectiva no aporta casi nada.
El hombre dotado de un equipamiento de transmisión, puede transferir
conocimientos, sentimientos, ideas, por medio de símbolos. El alcance del conocimiento que el ser humano puede adquirir a partir de su experiencia individual, "personal no verbal" podría decirse
infinita.
El arte es una de las formas de constitución y desarrollo de sentido que sirve ara incrementar notablemente el depósito de experiencias (de la
humanidad) que influye en la experiencia personal y en la experiencia colectiva.
En cuanto "medio de comunicación" en la interacción, el lenguaje del arte implica el uso de esquemas interpretativos
comunes, para entender no sólo lo que dice, sino también lo que se propone
expresar. La constitución del "sentido" requiere por tanto de un entendimiento mutuo en un intercambio continuo, o al menos un intento por participar de esa experiencia
comunicativa.
Con estas líneas introductorias se perfila una definición de arte que como
tal, puede no ser compartida por muchos, pero que lleva implícita su condición de medio o canal
comunicador.Â
El arte como tal se caracteriza por ser fruto de la construcción constante y
permanente, innata y diferencial del hombre, en tanto es el único animal con capacidad semiótica, y ubicaría dentro de esa plurilingüística, que puede
dominar; las distintas formas semióticas que adquiere para interrelacionarse con el
mundo.
La belleza como perfección de la forma en tanto plenitud y acabamiento del sentido es una interpretación sin
retorno.Â
Contemporáneamente se habla de manifestaciones artísticas "no esencialmente estéticas".Â
Hoy el arte aparece dotado de otros valores, de ritmos variables, intermitentes,
inestables.Â
Aquel acabamiento idealizado por la estética clásica, desaparece.Â
Lo que estamos acostumbrándonos a concebir como arte, forma, figura, resulta abierto
disponible, en exhibición sorprendente, no desprovista de riesgos.Â
¿Qué es entonces ahora este significante que da a ver, a pensar, a mirar ser
mirados, a imaginar, sentir, soñar?Â
¿Puede resumirse todo en el concepto simbólico de obra de arte?Â
La actividad del "homo sapiens" como productor de obras o hechos artísticos tiene antecedentes muy
remotos, que como tal tuvo sus peculiaridades; se originó singularmente y con el correr del tiempo se convirtieron en genéricos, hasta adquirir forma de corriente o lograr incluso carácter de universal.
El arte ha sido una de las primeras expresiones humanas y es uno de los componentes de ese genérico gran contenedor de cosas denominado
"cultura"; de ahí que su origen sea el del hombre primitivo. Su marcha fluctúa a través de los distintos pueblos, con una evolución paralela y similar al desarrollo
humano.Â
Varios miles de años antes de la era cristiana, durante el último periodo glacial se encuentra las primeras
manifestaciones, de lo que hoy se denomina arte mueble, consistente en figuras y objetos decorativos tallados en
hueso, cuernos de animal o piedra o modelados toscamente en arcilla y donde se ubican a las pinturas
rupestres.Â
En la era cristiana, a partir del siglo III el arte sirve para llevar al alma a la contemplación de lo universal.Â
Unos diez siglos más acá, durante el Renacimiento, el artista comienza a expresar sus
sentimientos, y el artista y su obra comienza a adquirir valor social y valor
mercantil.Â
Aparecen los genios de la pintura y la escultura. Comienza a ser gozable por sí mismo y no con carácter
utilitario. Incluso los humanistas de la época lo revisten de la concepción de educador de la
humanidad.
Mientras se pergeña el gran salto en la historia de la humanidad con el advenimiento de la industria y del
capitalismo, aparecen las nuevas formas de arte, o las nuevas formas de expresar los sentimientos del
artista.Â
El arte moderno es muy distinto del arte que históricamente se caracterizó por su principal definición: es decir su atributo estético, en el sentido de
lindo, bello, gozable, con el cual estamos más acostumbrados y a partir del cual se educó contemporáneamente.Â
No hay que perder de vista que incluso se ve impulsado o afectado por la denominada cultura de
masas, a partir de la acción de los mass-media y su influencia, que algunos teóricos definen como industria cultural.Â
Esta es una época frenéticamente asediada más que ninguna otra en la
historia, por la imagen mass-mediática, que se opone diametralmente a la antigua tarea artesanal conducida por la
mano, la mente y por el cuerpo en la creación.Â
Lo que interesa realmente es la imagen; inventiva. El surgir de la imagen.
En ese contexto parece oportuno recordar los procedimientos de clonación, duplicación o
copia" (si se permite el uso de estos vocablos como sinónimos) que facilitan las tecnologías informáticas, que permite a cualquier operador tecnológico, por el uso de softwares específicos, condiciones de elaborar
"productos artísticos", que son característicos de lo que hoy por
hoy, se denomina en el marco de la pos-modernidad a esta nueva "cultura digital" o
"ciber-cultura".Â
Aunque también facilita la aparición de una nueva forma de expresar el arte, y no sólo en el sentido de
copia, sino como nuevo; distinto y con límites tan insospechados e
impredecibles, como los de la propia informática.Â
La estética actual puede ser el caos
Luis Felipe Noé, uno de los creadores de la Nueva Figuración (corriente pictórica argentina del ´60) en un texto de antiestética , expresa que
"encuentra inspiración artística en la noción de caos, que funciona como una enigmática estructura profunda
localizada, a veces, en el revés del cuadro, con el gusto permanente por la parodia y el grotesco que define un campo intertextual desbordante de delirio lúdico".
"No habría creación sin caos: sin desorden no surge un orden nuevo. Y no existiría obra de arte que no retuviese algo del componente antitético que
privilegia. La pulsión hacia la forma y la no forma" sostiene Noé.
Se diría que el arte actual y el de siempre, camina al borde de la cornisa en tanto que de a
ratos, abre y cierra, simultáneamente, espacios fluctuantes, contradictorios, entre lo conocido y lo
inconmensurable, entre lo oculto y lo descaradamente desnudo.Â
Para la persona acostumbrada a pensar sobre arte, de acuerdo a los modos académico y realista
imperantes, el arte moderno es feo, mal dibujado, deformado o simplemente incomprensible y al interpretar mal el propósito del
artista, el observador, pierde la posibilidad de captar la "otra"
belleza, la diferente clase de belleza, la diferente estética que constituye todo el sentido del arte
moderno.
Para apreciarla, tenemos que librarnos de los hábitos del pensar académico que nos han sido
inculcados, acercándonos al arte nuevo con un espíritu lo más libre de prejuicios
posible. Tenemos en realidad que estar dispuestos a una "exploración", a una
"apertura" y a no dejar que el conservadurismo construya una muralla en torno a nuestro
pensamiento.
Si el arte puede definirse (y conste que no es nada fácil hacerlo), entre otras cosas como "la naturaleza vista a través de un
temperamento"; es menester ser receptivos a toda "buena nueva" manifestación artística, donde el gusto
(por ser un valor totalmente subjetivo y fundamental) puede cultivarse.Â
Lo importante es ser siempre receptivos, tener una gran apertura y tratar de ampliar la escala de valores de lo estético. El mundo que nos contiene (tan materializado y banal) hace que olvidemos de ampliar esos horizontes para poder nutrir con más generosidad al espíritu.
Esto se consigue a base de ver, siempre ver y sentir; para romper con el concepto de "arte sólo para
entendidos", en tanto y en cuanto existe un universo por cada artista y un universo por cada
espectador, con el cual es posible decodificar parte de la realidad actual, al considerarlo un hecho social, a veces hasta con sentido crítico, pero fundamentalmente protagonista de su época.Â
Destacados
"El arte constituye el más inmenso inventario de la imaginación humana jamás
realizado".Â
"El artista es sólo un lápiz en la mano de su época."Â
 |