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ENCUENTRO
Ligia Soria Galvarro
Tras un muro de cristal, inalcanzable te observo. Inmerso en lo
cotidiano, en la rutina y el tedio. En un bosque de cemento donde no florecen
sueños.
Quiero anular los sentidos, acariciarte distante, en el aire, el
pensamiento.  Percibo muy dentro tuyo la presencia de un misterio.  Por un
instante me miras, quemas mi piel en silencio.
Deshaciéndome del miedo... voy a probar de tu aliento. Dejo que mis sentidos exploren por tus
secretos. Subimos hasta los cielos, entre nubes, luz y vientos. Cabalgando entre las ondas que nos provoca
este vuelo, atrapamos el espacio, un instante eterno, el tiempo.
Navego en tus ojos claros y descubro dos océanos, tan profundos y serenos en los cuales me
sumerjo. En ti: lo vasto de un mar, todo un mar de amor hambriento.  Me
envuelves, cálido oleaje, de salvaje efervescencia. Asciendes por mis rodillas y
te abrazas a mi cuerpo. Al contacto de tus labios, florecen dos
crisantemos. Electrizas cada poro, te enredas en mi cabello. Entonces soy un volcán. Tú:
un mar de fuego dentro.
De tanto que tú me incendias, hasta pareces un sueño. Tan sólo paso el
cristal, y es ahí donde te encuentro.
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