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LA SUERTE ESTÁ ECHADA
Ligia Soria GalvarroÂ
No sé qué tanto más podrá la muerte,
qué más podrá llevar de lo que queda
de este sepelio interno hecho de humo,Â
de cenizas dispersas en el viento.
Vendrá un día a cobrar
no sé qué cosa;
se llevó cuanto quiso antes de tiempo.
Se cobrará a sí misma sus memorias,
los réditos caducos de su historia.
Tendrá que ir a buscar hacia el olvido,
la soledad que emerge tras la sombra,
los pasos confundidos en la arena,
las huellas peregrinas en el tiempo
Que busque a tientas palpando en el vacío,
quizá pueda llevarse sus secuelas,
muecas, ausencias, voces huecas
presas en telarañas polvorientas.
Vendrá, ya sé. Vendrá algún día.
Pero esta vez será
cuando yo quiera.
...Y ESTÁS AQUÍ
Ligia Soria Galvarro
Dónde, hasta ahora,
se escondió la vida.
Dónde, la oculta miel,
el mutuo aliento.
Dónde tu piel, mi piel,
dunas y viento.
Los labios que ahora sonÂ
brasa encendida.
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