RAMAMAR
                                                                                                                              Â
A mis nietos Daniel, Celia y Raquel
En un jardín muy grande y bonito, vivían, bien escondidos de día y pasándoselo
en grande por las noches, una familia de erizos muy majos.
Habían establecido all� su hogar después de haber pasado grandes calamidades en
otros sitios; poco antes, en un jardín que también era muy bonito, estuvieron a
punto de ser comidos por un gato, que les persigui� hasta acorralarles y menos
mal que se pudieron proteger haciéndose una bola de espinas, gracias a lo cual
salvaron el pellejo.
Anteriormente, cuando vivían cerca de una carretera, estuvieron a punto de ser
atropellados por un coche que pasaba a gran velocidad junto a su madriguera;
otra vez, casi les pisa un caballo que estaba retozando en la pradera donde
entonces vivían.
Dibujo y animación Francisco A
Villarreal
De esta forma, cuando encontraron el jardín donde habitan actualmente y en el
que, el único peligro era un perrito que en seguida se hizo su amigo y jugaba a
la pelota con ellos cuando se convertían en bola, decidieron quedarse all� para
toda su vida.
Además, all� tenían buena comida, como gusanos, lombrices, insectos, huevecillos
que algunas veces se les perdían a los pajaritos y otras cositas muy apetecibles
para un erizo.
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Se instalaron en una buena madriguera y decidieron tener hijitos para completar
su felicidad.
No pensaban ellos el disgusto tan grande que iban a tener, ya que cuando
nacieron sus siete ericitos, se encontraron con que a uno de ellos no le crecían
las espinas como a todos los demás hermanos.
El pap� erizo se mosque� mucho con el tema, ya que le habían contado que por
all� cerca vivía una familia de gimnuros, que son como los erizos, pero solo
tienen pelo y sin espinas.
La mam� erizo le jur� que no tenía nada que ver con los gimnuros y que si había
ocurrido este problema, solo podía deberse a una mutación genética, en la que
ella no había tenido culpa alguna.
Aplacados ya los ánimos, ya sólo pensaron en dar una solución al problema, pues
era un problema y grave.
No solo es lo feo y horrible que resulta un erizo sin espinas, sobre todo a los
ojos de su familia, sino el peligro que supone el carecer de esas defensas a la
hora de afrontar un peligro, como un gato o una musaraña, que son enemigos
declarados de los erizos.
Pensaron en muchas soluciones, como prepararle un traje con ramitas de zarzamora;
también pensaron en robar aguijones a un montón de avispas y colocárselas al
pequeño erizo, pero result� una tarea muy peliaguda, ya que las avispas no
colaboraron en nada y tampoco se dejaron robar el aguijón.
Como no encontraron ninguna solución aceptable, tuvieron que adaptar su vida a
este problema y optaron por mantener al pequeño erizo siempre rodeado por sus
hermanos y cuando había algún peligro, en seguida le rodeaban haciendo una bola
grande de espinas con el hermanito pelón en el centro.
De esta forma y gracias al cariño de su familia, el erizo pelón pudo vivir una
vida tranquila y agradable.
Y es que no hay nada mejor que tener una buena familia para ser feliz.