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EL ENSOMBRECERSE DE DOS OSCURIDADES
Lisandro González
él intenta besarla
en los espacios vacíos de la noche
para aferrar lo más posible ese cuerpo
que la vida está malvendiendo al
pasado
cree él que su amor frugal pesa más
pero no puede saberÂ
de sus ojos más que la parte
verde y blanca que lo mira piadoso
y poco o nada sobre la parte blanca y sangre
donde ella cosecha el silencio
mientras tanto,
los peces del mundo
mordisquean la luna mutilada en el agua
y siguen su camino
EL REFLEJO DE DOS SOMBRAS
Lisandro González
ya es la horaÂ
en que dan vuelta las sillas
y sacuden los manteles
hemos pagado,
hemos dejado la propina
y saludado al cheff
afuera
el viento del océano
el frío del verano
divide los caminos
y se avecinan
las lluvias próximasÂ
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