Merlín era un pastor muy humilde su única pertenencia eran dos ovejas que servían para darle lana en
invierno.
Un día pasó cerca de él una humilde viejecita que estaba con hambre y frío y Merlín le dio su queso y como no tenía nada para abrigarla le cortó el pelo a las dos ovejas para que así la viejecita pudiera tejerse una chompa para así protegerse del aire helado de la
noche.
Tan agradecida quedó la viejecita con Merlín con este gesto, que le obsequió una bolsa de papel que traía en uno de sus
bolsillos.
Por supuesto que cuando llegó a su casa su malvada mujer le faltó tiempo para corretearlo y tratarle de pegar por haberle dado la lana de sus ovejas a una
extraña, Merín le explicó pero la mujer no entendió.
Dibujo: Carolina Pérez.Â
Animación: Francisco A. Villarreal
Los tiempos eran duros y ellos realmente la estaban pasando mal, encontró Merlín la bolsa que la viejecita le había dado y metió la mano en ella sólo para ver si había
algo, y sintió algo frío, era una moneda de oro.
Corriendo fue a comprar algo para poder cocinar, luego quería ropa nueva y también metió la mano adentro y nuevamente encontró otra
moneda.
Las cosas le estaban yendo mejor y Merlín sólo hacía uso de la bolsa cuando era
necesario, pero su malvada mujer notaba que algo pasaba y quería saber lo que era así que se puso a revisar todo y no encontró nada que le llamara la
atención.
Decidió husmear lo que hacía su marido, vio lo que pasaba cuando metía la mano en la
bolsa, esperó a que se fuera e hizo lo mismo, cuál sería su sorpresa cuando metió la mano adentro y al sacarla encontró una moneda de
oro, que quiso sacar otra y otra.
La mujer estaba desesperada y no hacía sino meter la mano y sacar monedas, no se dio cuenta que lo que estaba haciendo era romper la
bolsa, y fue efectivamente lo que pasó.
Llegó la noche y cuando vino el esposo, buscó la bolsa y la encontró rota.
Tuvieron un gran lío, y Merlín se dio cuenta que al final la bolsa no le había servido de mucho y que más satisfacciones le había dado su humilde labor ya que nunca se había preocupado de esconder nada.
La mujer no se quedó tranquila, y salió a buscar a la viejecita, nunca más
regresó, dicen por allí que hasta el día de hoy la ven pasando tratando de buscar a
alguien.