FIN DE MUNDO
Aníbal Jorge Sciorra (anisci)Â
Â
Invierno en la casa de la calle Olleros. Una de las piezas del fondo. "Alito" está tocando su acordeón. La gallina vieja se nos asoma por la ventana y nos contempla somnolienta. Estamos aguardando el fin del mundo que ya ha sido anunciado con grandes letras negras y gruesas por los diarios de la víspera.
Son como las doce y pico. A la una de la tarde se acaba. La vieja ha desparramado hojas de diarios por todos los pisos del caserón. Las paredes están algo mojadas. Un intenso olor a humedad envuelve al día. El cielo se ha nublado por completo y amenaza lluvias. "Alito" ensaya una nueva pieza con su acordeón. Toca "Cuando los santos vienen marchando" y se confunde con las campanadas que vienen del cementerio. El viejo llega de trabajar trayendo un paquetito de la fiambrería. Queso fresco, dulce de batata, y un mantecol. Se va a cambiar los zapatos y se pone las chinelas de abrigo. La vieja le pide que se apure y vaya para la cocina que ya está servida la sopa bien caliente.
"Alito" ahora toca "Desde el alma" y yo lo miro hamacándome al compás de la música y dando vueltas en círculo. Ya es la una de la tarde, suenan algunos truenos y se desata un chaparrón, siento que poco a poco va empezando a girar todo a mi alrededor. Escucho aún el acordeón de "Alito" y llamo asustado a la vieja. Después resulta que no es el fin del
mundo: soy yo mismo girando sobre mi propio eje.Â

|