Miguelito, el General, vestía un uniforme kaki, con el pecho lleno de
medallas, estrellas al valor y muchos colgantes de metales relucientes. La gorra también tenia sus botones
dorados, llevaba unas botas negras y en la mano una varita de madera oscura.
Estaba inclinado sobre los mapas que le indicaban la posición del enemigo. Tenia a sus
tenientes, coroneles y mayores a su alrededor, todos ellos vestidos de blanco y
negro. Conversaba con ellos sobre como eliminar de este territorio al gran oso blanco y su clan. Estos estaban acabando con la población de pingüinos y no podía seguir la cosa
así.
Así que al amanecer del nuevo día, después de un nutritivo desayuno, tomo su gorra y su varita,
y se encamino hacia la gran planicie
blanca.Â
Dibujo: Carolina Pérez,Â
Animación: Francisco Villarreal
Reunió a la plana mayor y formaron una gran ejercito que se encamino hacia el refugio de los osos blancos,
armados hasta los dientes con bolas de
nieve, y haciendo un ruido ensordecedor al caminar todos juntos en
formación, llegaron al sitio de la batalla.Â
Sorprendieron a los osos, y comenzaron a lanzarles todo su arsenal
de bolas nieve, luego armaron un gran escándalo con sus picos y
patas, avanzando hasta hacerlos huir y tirarse en las frías aguas del
océano.Â
De esta forma se quedó la blanca explanada habitada únicamente por los
pingüinos, quienes con sus trajes de frac le daban realce al lugar. Y,
Miguelito, nuestro General, regreso a su morada feliz, luciendo una medalla más en su
pecho.Â