Â
A mis nietos Daniel, Celia y Raquel
La historia de este enanito comenzó hace ya muchos años en el Parque de Disneylandia en los Estados Unidos de Norteamérica, o sea, muy lejos.Â
No sé si sabréis que este parque es el mayor del mundo y tiene muchísimas atracciones pensadas sobre todo para que los niños se lo pasen allí muy bien.
Tiene cantidad de aparatos, como pistas de coches que chocan, trenecitos que pasean a los niños por todo el parque, barcos de verdad en los que puedes navegar durante horas viendo todos los ríos, lagos artificiales y cascadas de agua del parque.
También tiene norias, toboganes pequeños y grandes, montañas rusas, tiovivos con figuras de animales y tiovivos con cochecitos y motos de todas las clases (bomberos, policía, ambulancias, etc.).
No creáis que solo hay atracciones para niños, pues también abundan otras especialmente hechas para los mayores, como montañas rusas, norias gigantes y otros artefactos en los que puedan todos disfrutar.
Hay además muchísimas tiendas donde se puede comprar de todo, como recuerdos de Disneylandia, golosinas, chuches, refrescos, fotografías, muñecos de peluche con todas las figuras de los protagonistas de las películas, ropa que también lleva impresas esas figuras y mil cosas que se te puedan ocurrir.
Pero, lo que más gusta a todo el mundo es que en todo el parque te vas encontrando con todos los personajes de las películas de Disney; tan pronto te tropiezas con el ratón Mickey como con el perro Pluto o la Cenicienta. Algunos son estatuas de madera o cartón, pero la mayoría son personas disfrazadas como los personajes y parece que te encuentras metido en un cuento.
Dibujo: Carolina Pérez  Â
Animación: Francico Villarreal
Aquí verás a Pinocho charlando con unos niños, un poco mas allá estará Blancanieves con su precioso vestido y con una manzana en la mano; después verás a la Bella Durmiente dando golosinas a unas niñas pequeñas, o en otro lado estará Peter Pan peleándose de mentiras con el Capitán Garfio.
Pues bueno, esta historia es la de uno de los personajes de este parque, que era un enanito de verdad y que tenía como misión estar siempre cerca de Blancanieves; su trabajo era muy fácil, pues (aunque él si podía hablar) tenía que hacer como si fuera el enano Mudito y solo se dedicaba a hacer muecas y caras raras, sin decir nunca ni pío.
Así siempre estaba uno y otro día y ya se estaba hartando de no poder hablar nunca con nadie, así que después de pensárselo mucho, caviló en que se iría a otro parque de Disneylandia que hay en París, a ver si allí le dejaban hablar con los niños.
El único problema era que París está lejísimos, al otro lado del Océano Atlántico y que nuestro enano, además de no saber nadar, se mareaba muchísimo al ir en barco.
Entonces pensó que, con un pico, trabajando mucho y con mucha paciencia, podría excavar un túnel que fuese por debajo del mar y así llegar a su nuevo trabajo en París.
Dicho y hecho, cogió un pico y un farol para poder ver en la oscuridad del túnel y cavando, cavando, cavando, fue haciendo un túnel larguísimo que le condujo al otro lado del mar.
Tuvo dos problemas grandes: uno es que como tardó tantísimo, le fue creciendo una larga barba y ya no se parecía al enano Mudito, con lo que su trabajo habría de cambiar para hacer de enano Gruñón o Sabio o cualquiera de los otros enanos barbudos.
El otro problema fue que al ser el túnel tan largo, se equivocó en la dirección a tomar y en vez de llegar a París, resulta que llegó a España y fue a parar a un jardín de la sierra de Madrid. Allí estaba sin saber que hacer, cuando, debido al hambre que tenía de haber trabajado tantos días, se comió una seta muy bonita que encontró en el jardín y nuestro enano no contaba con lo que le iba a pasar.
LA SETA ESTABA ENCANTADA y al comérsela, se convirtió en un enano de piedra y así se quedó de piedra para siempre.
Este enano es el que vosotros conocéis y que aún conserva su pico y su
farola.