DE PRONTO...
Oswaldo Roses
                                                      Â
A Federico García Lorca
De pronto el toro en soledad erguida
con el nombre solar de la hermosura,
y a Dios ve el hombre por su cara oscura
cuando asusta la muerte y alza la vida.
Fieramente una rosa transmitida,
humildemente y rabia de ternura,
no se quiere matar -él nos lo jura-
sino a la muerte audaz, y no a la vida.
¡Ay!, soledad soñada frente a frente,
¡ay!, llegar paso a paso, lentamente,
enduendeciendo la pasión perdida.
Toro que siente, toro que no pierde
más tristeza fatal que la que muerde,
sólo muere de nuestra misma herida.
 |