SIN TITULO
Silvina Laura Keselman
Cuando surja el instante
de batirte a duelo con las marcas de tu cuerpo,
notar�s que los pliegues estar�n amarillos,
la boca seca, tus p�rpados h�medos
La resistencia sorpresiva en los p�talos de tu sexo.
No habr� partidas ni ausencias premeditadas,
s�lo rescatar�s en el aire el argumento esencial
para contar con la informaci�n que te proporciona
la mente resuelta en la resaca de tu �ltima embestida.
Si no transmigr�s el horror de conducirte aut�noma
y hac�s de tu prisa una postura indiscreta,
tendr�s que abrazarte frente al espejo
para no olvidar la tentaci�n de sudar sobre objetos huecos,
repasar el contorno de tus deformaciones
con las manos venenosas
Dividir�s el cristal de la palma extendida
Aliviar�s la frecuencia de tus ademanes
condenando este espacio t�cito
pero seguir�s sujetando debajo de tus faldas
la promesa de una abertura brutal
participando en la gestaci�n del animal prof�tico:
el espanto postergar� la lengua recreando la nuca
tu voz tendr� la misma urgencia que el lenguaje paralelo
por girar en s� mismo
cuando te desveles por permanecer atada a la cama
y a tantas otras muertes

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