Â
Â
LLEGÓ LA PRIMAVERAÂ
Carlos Serra
Se desgajan las nubes lentamente,
aparecen los claros en el cielo
y el sol de primavera funde el hielo
renaciendo la vida en la simiente.
Atrás quedó el invierno, el viento frío,
los grises con los ocres en la sombra
de un eco repetido que me nombraÂ
desde la cuenca seca de su río.
Ya no quiero sus besos que son sal
envueltos en palabras pordioseras,
y voy a por el trigo de otras eras
o flor recién abierta en el rosal;
si llegó la naciente primavera
en mí será el amor por vez primera.
NUBES SIN SOMBRA
Carlos Serra
Calló la caracola cuando la voz azul que la envolvíaÂ
guardó silencio,Â
más sigue el eco velando resonancias
sin reparo porque el fuego del amor
nunca quemó leño de los dos.
Es el sol, que enciende nuestras almas
con luces de espejismoÂ
-tan sólo mitigado por nubes pasajeras-Â
y la noche,Â
en qué la luna asoma su romántico.
Tú, y yo,Â
somos aire de imposible abrazo,Â
letras esculpidas con cinceles negros sobre el éter.
Pero estamos, nos sabemos,Â
y hay un pensamiento en cada flor,
en cada ola que ondula el mar que nos separa,
en cada atardecer,Â
o en el azul del cielo.
Y en cada soledad que entre la multitud se ahoga.
Oh, Musa,
que en las cuencas de mis ojos te alojaste,Â
transparencia sutil de la visiónÂ
que pincela el mundo de colores.
Te espero…Â
cuando el sueño rinda mis pestañas.
Â
|