El hombre tenía su pinta. Se peinaba prolijamente y se le formaba un jopo adelante. En realidad, lo moldeaba durante un tiempo para que tuviera ese aspecto "natural". Siempre estaba de saco y corbata. En la oficina le decíamos que se parecía a Clark Kent, el impecable reportero de las tiras cómicas.
Un día salió un aviso en el diario. Pedían "dobles" para filmar un aviso publicitario. Pagaban buen dinero por personas que se parecieran a Maradona, Brad Pitt o...Súperman. Al principio causó gracia. Él se parecía al periodista y no tanto al superhéroe. Pero alguien dijo que sólo era cuestión de que le pusieran el traje. Después la idea tomó forma. ¿Por qué no se presentaba al aviso? Podría hacerlo en su tiempo libre, no perdería nada.
No sé si fuimos nosotros o él mismo el que se convenció. Una mañana llegó tarde y ensayó una excusa tímida. Al día siguiente volvió
contento, pero no dijo demasiado. Tuvimos que esperar unas semanas para verlo retratado en los vagones del
subte, vestido de Súperman y promocionando margarinas.
Ilustración: Carolina Pérez,Â
Animación: Francisco Villarreal
Lo felicitaban, pero él prefería no darse por enterado. Creo que le molestaba un poco tanta
notoriedad. No sabía cómo enfrentar a la gente que lo saludaba por la
calle. Y con los compañeros de trabajo se había vuelto más tímido aún.
Se estaba haciendo tan popular (aún a pesar suyo) que lo más probable era que
renunciara. Seguía viniendo a la oficina y trataba de pasar
desapercibido. Era un verdadero Clark Kent, callado y solitario que se transformaba sólo cuando se ponía el traje de superhéroe.
Dejó el trabajo justo después de filmar una propaganda. Nos daba un poco de pena que se fuera así, pero él nos dijo que pronto lo veríamos por la televisión. Últimamente aparecía en todos
lados, pero esta vez era especial. Nos sentimos orgullosos de verlo volar sin
despeinarse. Era él de nuevo. Se nos aparecía en la pantalla como para que no lo extrañáramos
tanto.
Cada uno íntimamente le deseó buena suerte. Ya no importaba si alguna vez se había llamado Martínez. Ahora era Súperman para todo.