Querer a hombre casado es un tormento
al que la raz�n puede echar fuera
si con coraz�n fr�o, estando entera,
husmeas algo en ese sentimiento:
Si prendado, halagado o sediento
se rindiese a pasi�n tan lisonjera
sin duda menguar�a cual quimera
su estima en coraz�n tan avariento.
Girar�a cual veleta la tortura
y cambiando picota por la hoguera
a los celos dar�a sinecura.
Pues que de aquel que alguna vez lo hiciera
por no ser su lealtad nada segura
no es bueno creer que no lo repitiera.
|
|
Mujer, por ese amor que manifiestas
y seg�n dices te hace penar tanto
sin duda deber�s calmar con llanto
noches de horas aciagas y funestas.
Si con valor en tu �nimo te aprestas
a enfrentar la raz�n con ese encanto
conseguir�s echar tupido manto
sobre esas ilusiones tan molestas.
S� que vas a tirarme de las canas
si el derecho de amar que tu reclamas
digo yo que no casa con tus a�os.
Porque de la pasi�n ardientes ganas
no pueden reavivar las muertas llamas
del frenes� guardado ya entre pa�os.
|