MI PARQUE
Daniel Moya
Paseando
por este viejo parque de La Soledad
bajo las fr�as sombras
de estos ficus centenarios
entre las madreselvas
y las lilas marchitadas
no hay un banco libre.
Me invitan y no quiero
sentarme junto a nadie,
quiero s�lo para m�
un banco
en este viejo parque de la soledad.
Hice m�ritos para ello,
luch� por �l,
en ocasiones a ciegas,
otras a sabiendas,
desnortado y est�pido,
cegado el ojo derecho
mientras el izquierdo llora.
Me lo he ganado a la fuerza
lo quiero s�lo para m�,
lo merezco,
mi banco
en este viejo parque de la soledad.
Hay, al otro lado,
gentes que pasean amarradas
sin pensar siquiera
que en este parque
ya no hay para nadie
un banco libre.
SOLO POR VIVIR
Daniel Moya
No puedo, aunque quiera,
olvidar lo que quiero.
No quiero aunque pueda,
amar a quien quiero.
Amar y olvidar
lo que quiero.
Poder y querer
lo que amo.
Poder querer amar.
Querer amar y poder.
Ella y yo
mi yo
su m�
No puedo, aunque quiera,
vivir sin respirar.
No quiero, aunque pueda,
sobrevivir respirando.
Tirado sobre mi sombra
en el campo ahora gris
de las fresas silvestres
se me pierden los a�os
y me sobrevuelan
sobre el gran azul,
sus labios y sus sonrisas,
sus ojos y sus miradas,
con formas de nube
de algod�n blanco y dulce.
Y aqu� me quedo
respirando sin vivir
tumbado sobre la tierra, enterrado
con el vivo aliento
de que mi ma�ana,
ese que imagino a diario,
venga a hacerme compa��a
y descubramos ambos
el hoy que no tenemos.
No he encontrado
entre los m�s bellos sue�os que tuve
nada como su ahora
nada como ella.
Y respiro este ahora
sin esperar nada a cambio.
S�lo por vivir.

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