RAMAMAR
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A mis nietos Daniel, Celia y Raquel
Si os habéis imaginado alguna vez haber podido conocer un ser de lo mas
desgraciado, seguro que no lo sería tanto como Desdentado, que as� se llamaba el cocodrilo de nuestro
cuento. Este era ya el colmo de la desgracia, pues había nacido sin dientes.
Fijaros bien: Desdentado no tenía un solo diente en toda su grandísima
boca, lo que le hacía parecer el cocodrilo mas ridículo del mundo. Además esta fealdad no era lo mas grave de este defecto que le
aquejaba, pues como podéis imaginaros, al verse privado de su dentadura, el poder alimentarse adecuadamente era un grandísimo
problema.
La primera etapa de su juventud la pas� mas o menos apuradamente comiendo cositas menudas que se tragaba de un
golpe, pues no podía masticar nada con su desdentada boca, pero, a medida que fue haciéndose adulto y, como es natural, las presas que precisaba para su alimentación tenían que ser mas
grandes, se veía con muchísimos apuros para tragárselas sin masticar.
Dibujo: Carolina Pérez  Â
Animación: Francisco Villarreal
Además, su estómago se quejaba en muchas ocasiones de no poder asimilar aquellos trozos tan grandes y se veía frecuentemente aquejado por grandes dolores de
barriga.
Comprenderéis que esta forma de comer no es la mas adecuada a un gran
cocodrilo, que precisa de grandes cantidades de alimento y cuyas presas suelen ser grandes herbívoros que precisan ser convenientemente troceados para poderse
ingerir. Pasa como si vosotros tuvieseis que comer un pollo o un cordero entero y no tuvieseis dientes ni los cubiertos para
trocearlo.Â
Para remediar en lo posible este problema, Desdentado se acostumbr� a arrebatar trocitos de comida de lo que estaban masticando los cocodrilos
vecinos, que, como eran sus parientes, no se molestaban demasiado con esta forma de
proceder, aunque algunas veces había tenido problemas con alguno que no tenía los modales tan
agradables.
Sobre todo tenía problemas con un primo suyo, un cocodrilo llamado Fanfarrón, que no era nada amable y siempre se enfadaba con
él. Menos mal que también había otro primo grandullón llamado Mandíbulas grandes que era muy bueno y le protegía cuando estaba en
apuros. También le cedía parte de su comida a medio masticar y nuestro cocodrilo desdentado le estaba muy
agradecido.
En cierta ocasión pudo devolver el favor a su primo el grandullón, pues nuestro cocodrilo
Desdentado tenía muy buena vista y veía de lejos estupendamente. Pudo darse cuenta de que unos
cazadores, que llevaban las lanzas ya preparadas, estaban a punto de llegar hasta donde estaba su primo
Mandíbulas grandes dormitando la siesta después de una buena comida.
Sin pensar en el peligro que él mismo podría correr, se abalanz� en seguida hacia el sitio por donde venían los cazadores y los hizo salir
huyendo, asustándoles con su enorme cola, con la que daba golpes a uno y otro lado hasta hacerlos huir de
all�.
Por supuesto que todos los demás cocodrilos también se quedaron admirados por la valentía del cocodrilo
Desdentado, quien, a pesar de no tener dientes, se había atrevido a enfrentarse con los cazadores y a partir de entonces todos querían ser sus amigos y darle comida a medio
masticar. Entre ellos, también se hizo amigo suyo el otro cocodrilo Fanfarrón, que también le ayud� en todo lo que
pudo.
Además de proporcionarle comida ya triturada, le nombraron vigilante del río y fue a partir de entonces un cocodrilo muy feliz y bien considerado por
todos.