Érase una vez un niño que le gustaba la música y el fútbol. El niño tenía una
voz extraordinaria y tenía una gran habilidad para el fútbol, era rapidísimo,
alto y corpulento. El niño se llamaba Nicanor González, pero en su equipo de
fútbol le llamaban Spidy González.
Un día le llamaron de una Academia de canto en la capital ( México D.F) y al
mismo tiempo lo llamaron de una Academia de fútbol, también en México D.F, el
pobre niño no sabía que hacer, entonces fue a casa de su abuelo el brujo y
adivino.
Al llegar a la casa de su abuelo le preguntó:- ¡ Abuelo, no sé qué hacer! ¿A
dónde voy, a la Academia de canto o a la Academia de fútbol ?
Y el abuelo le respondió:- Hijo habla con tu alma y mente y ellos te dirán que
deberás hacer. En el fútbol te pagarían muchísimo, y si tienes suerte y fuerza
en la música serás una estrella.
El niño pensó y pensó, y se dijo:- ! Voy a hacer las dos BUEY, mariachi y
futbolista. Después de un tiempo el niño se volvió adulto, y ahora es uno de los
músicos más reconocidos en el mundo, y ya está retirado del fútbol, pero fue uno
de los mejores futbolistas de la historia de ese deporte, junto Péle, Maradona y
Zidane.
Está historia demuestra que con fé, ganas y esperanza a cualquier parte sin
importar cuantas dificultades hallemos en el camino.
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