-FRASE-

"Geheime Liebe"

Javier A. Fernández  Arroyo

Esta mañana me levanté y miré hacia las nubes para comenzar en sueño a lucir las olas entremezcladas de amor que me envolvían mientras vos estabas entre ellas danzando como una princesa celestial, provocándome dolor en las entrañas y atormentando mis manos, encerrándome y volviéndome loco. Desesperado trataba de mantener el equilibrio, pero al mismo tiempo sentía que caía en un vacío dando vueltas, mareándome, perdiendo el sentido. Y seguías en baile volando con tus velos, que brillaban tanto, era difícil verte, me dolía la mirada, mi cabeza que estallaba, quería sentirte pero perdía control de mis movimientos, no sabía hacia dónde me dirigía, sentía que me moría. Jubilosamente sonreías, no entendías mi sufrimiento.  Mientras pensabas que yo jugaba, mis lágrimas formaban lluvias torrenciales bañándome de sangre, lastimándome, sanándome.   Heridas que abrían y que cerraban.  Seguía dando vueltas, se me cerraban los ojos.  Si sólo hubiera podido gritar... si hubiera podido decirte lo que me pasaba... si me hubieras entendido... pero ni siquiera pude hablar.  Repentinamente quedé quieto, entre nubes y una suave brisa que me cantaba al oído.  Sólo los rayos del Sol daban color a ese algodón del cielo que me rodeaba.  Cada vez se sentía más el cantar del viento.  Te busqué por donde mis ojos podían ver, pero te habías escondido. Sin fuerzas trataba de mover los brazos, las piernas estaban muy débiles, mis cabellos pesaban, las lágrimas partían mi rostro.  Y el canto se hacía más fuerte, hasta llegar a herir mis oídos, que estaban tan frágiles.  Luego parecía ser un coro quien deleitaba mi sufrir.  ¿Un coro de ángeles? ¿Qué habrá sido?  Lo único que recuerdo de ese momento es tu voz. Esa dulce, penetrante y aliviadora voz que fue adormeciendo mi dolor. En un instante me sorprendió una caricia sobre mi mano derecha. Aunque era suave, tuve miedo. Entonces entreabriendo mis ojos, te vi. Creo jamás haber sentido tanta felicidad. Aunque raro parezca, sentí una sonrisa dibujar en mi rostro un sentimiendo de amor tan profundo... tan profundo. Y oí unas últimas palabras que salían de tu boca: "Geheime Liebe". Sonreíste, y me dijiste: "Duerme, duerme".

Abrí mis ojos. Seguía acostado en mi cama frente a la ventana, pero en ese entonces llovía. El viento arrancaba las hojas secas del árbol de en frente. Corrí hacia el vestíbulo de mi casa, me calcé los zapatos que me había regalado mi madrina para el cumpleaños, agarré la campera de lluvia, y salí.

Es temprano, y sigo caminando bajo las lágrimas del firmamento ya gris y oscuro. Pienso que lloverá por unas horas más. Espero pronto verte, es tanto lo que te amo que no aguanto mucho tiempo sin contemplar tu belleza.   Además, me queda poco en esta ciudad, y no quiero irme sin un beso de tus labios en mi mejilla.  Podría decir que es mi último deseo antes de separarme de tu presencia.  Sólo quisiera que no me olvides, "Amor Secreto".

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