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QUERIENDOTE A FUERZA DE GANAS
Zuleika Merced
Quiero despacio llegar a tu alma
anhelantes desafíos de tus secretos
quedarme en ella acurrucada
por los caminos míos, tuyos inciertos.
Ser luz que a tus ojos, los bañara
destellos primaverales de inviernos
Ser quizás, la lluvia acorralada
beberte poco a poco, cuál sediento.
Quiero despertarte las mañanas
al acorde justo de un te quiero
ser el rocío tenue, que te acompaña
refrescar de alegrías tus senderos.
Quererte a fuerza de mis ganas
del aliento robado de aliento
del detello dorado de alborada
del negro, negro, de tus cabellos.
Quererte a fuerza de ganas
alborotando caricias, al universo
quedarme, robarte en sueños el alma
al antojo tribial, de mis deseos.
Quererte a fuerza de mis ganas
despojar el cielo, azul, del cielo
arrullarte en cama, colgante de algas
mecernos los dos, cuerpo a cuerpo.
Después si acaso, se me antojara
ser en tu amor, horizontal perfecto
oleaje impetuoso de madrugadas
azotando en furía, tu pensamiento.
Ser la arena tendida en tu playa
seas tú, la ola siempre en regreso
donde a tus aguas me arrastras
donde en tus brazos me pierdo.
Quererte a fuerza de mis ganas
desnudando, desnudos sentimientos
desnudez que a la tuya se ampara
al ritmo sonoro de mis lamentos.
Quererte a fuerza de tus ganas
estrella a estrella del firmamento
noche que a la noche engalana
vestida en atuendos de luceros.
Quererte acortando las distancias
del mar turquesa, turbio, moreno
por que quererte, tanto, me da la gana
queriéndote a la fuerza, también me muero.
9-I-2001
DEJAME EN TI MORIR
Zuleika Merced
Noche negra y clara de perdición
se duermen cual morfeo, los amores
vuelven los luceros a prenderse
al arrullo secreto del beso en el beso,
migajas dulces en copas del veneno
beberme tu boca de un solo sorbo, lento
envenenarme en la dicha de tus labios
después lentamente rayarte encima,
la luz que se asoma en las sombras,
calmaré estas ansias locas de tu cuerpo
navegante, navegaré todos tus senderos
donde la luna en la lejanía se pierda
en justo enojo celosa del amor nuestro
noches rameras, luna de terciopelo
rodando las caricias todas al suelo
son tus ojos luceros, donde me pierdo
sin saberme, en tus riberas, naufragaré
quisiera recorrer en lluvia los lamentos
tu cabellera igual en pasionales encuentros
se mueve como diosa azabache al viento
alborotando los momentos azules y reflejos
en valles doblegándose tu hermosura
cómo los arenales nacientes del cautiverio
se sienten aún más libre, estando presos
donde nacen madreselvas en tus esquinas.
Después sin ningun consistente recelo
desnudarte furiosa el alma en furia loca
cortina blanca del cielo y de su negrura
despacio destrozar paso a paso, inciertos
la noche hasta el ocaso del amanecer
sean tus brazos de los míos, limosneros
donde maltrecho no puedas escapar
gota a gota, sudarnos, la piel a piel
en mi ultimo intento amarte me provoca
deslizarme en juntilla de un te quiero
extasis diluyendo la mirada a lo lejos
deshojando el sentir, cual si fueras rosa
somos tanto, demasiado, resultaría menos
anidate en mi pecho, siente esta tortura
esperando el palpitar, agitado y sereno,
del corazón resbalando a tu intimidad.
Beberé tu cuerpo cual vino del veneno
déjame en ti morirme, entonces moriré en paz.
cuando se quiere como sabes, te quiero.
Sea tu aliento en mi aliento, nuevo despertar.
Se mantiene vivo solo para en ti, ir muriendo.
Agonizante del deseo delirante, una vez más.
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